En nuestra época, la economía está en decadencia, el fracaso de la educación parece evidente, la delincuencia y la pobreza se extienden por todas partes, las relaciones internacionales son cada vez más frágiles... Necesitamos líderes que nos aporten soluciones radicales, pero a la vez debemos confiar en ellos. En otras palabras, no podemos abandonarlos cuando las cosas se ponen difíciles y los métodos empleados se revelan más complejos y más lentos de lo previsto.